Humanizando el hospital

Fotos: Kike Arnal

En el post anterior mencionábamos, con relación al caso venezolano, algo que según la OMS es verdad para todo el mundo: donde quiera que estén, los indígenas tienen peores indicadores de salud que los no-indígenas. Ahí también comentábamos que las razones para esto no son ni culturales, ni ecológicas, ni genéticas, sino económicas y políticas.

Los hospitales juegan un rol clave –si bien no necesariamente voluntario– en el proceso de exclusión que conduce a estas disparidades. Los servicios hospitalarios de la región –pobremente dotados, con pocas regulaciones y con pocas adaptaciones– son una experiencia frustrante y atemorizante incluso para el ciudadano mejor preparado. Por esto mismo, mas del 50% del gasto en salud en Latinoamérica y el Caribe es privado.

Venezuela no es excepción ni ejemplo para nadie en esa materia, pero entre el 2005 y el 2010 se implementaron aquí una serie de programas de adaptación de los servicios de salud que hoy son una referencia importante para revertir esta terrible tendencia en la región.

Uno de estos programas se refiere a la creación de los Servicios de Atención y Orientación al Indígena (SAOI), que funcionan hoy en 27 hospitales que atienden población indígena en todo el país.

Esta experiencia, implementada por el Ministerio de Salud, buscaba facilitar el acceso hospitalario a la población indígena mediante el acompañamiento de facilitadores interculturales bilingües, quienes orientan a los pacientes indígenas en el laberinto de la burocracia hospitalaria, hablándoles en su propio idioma, sirviendo de traductores y humanizando su estadía y su relación con un modelo médico que les es ajeno.

 

La afluencia de pacientes indígenas a los hospitales que cuentan con SAOI ha crecido exponencialmente desde que se implementaron estos servicios. Entre el 2005 y el 2010 los SAOI atendieron mas de 200 mil personas.

Si bien esta experiencia no ha estado libre de tropiezos, la implementación de los SAOI es una de las políticas mas significativas en el país y en la región en lo que se refiere a adecuación intercultural e inclusión hospitalaria.

En este post, Kike Arnal, fotógrafo venezolano de gran sensibilidad y compromiso social, nos muestra el trabajo de este grupo de personas en el Hospital Universitario de Maracaibo, donde se implementó y desarrolló la primera experiencia piloto, que hoy tiene mas de siete años de orgullosa labor.

Fotografías: Kike Arnal

Texto: Aimé Tillett/Germán Freire

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